La espiritualidad anglicana actual se sostiene en el equilibrio vital del āVĆa Mediaā, integrando la herencia católica con el fervor reformado. Su fuerza reside en una fe que encarnada no teme a la duda, centrada en la eucaristĆa y en el Libro de Oración ComĆŗn como eje que une a una comunidad global diversa bajo un mismo ritmo de oración. Este camino busca a Dios en la razón, la tradición y la escritura, proyectĆ”ndoseĀ hacia afuera mediante la justicia social.
No es una fe estÔtica, sino un compromiso activo que transforma la liturgia en servicio, viendo en cada prójimo el rostro de Cristo y en cada acción un acto de adoración radical.







